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Hoy más que ayer octubre 30, 2008

Posted by argosalejandro in prosa.
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-Buenos días- musitas mientras te haces cargo del café, lo viertes en dos tazas grandes pues sabes que a él le gusta beberlo en grande para poder espabilar bien por las mañanas.

-Mmm- suena apenas guturalmente como saludo de bienvenida al día; te sientas a su lado, como lo has hecho por 20 años, viéndolo como lee el periódico y de cuando en cuando te pasa una mirada de reojo mientras sorbe de su humeante líquido.

Sales a trabajar, son vacaciones, los niños aún duermen, te aseguras de dejarles el desayuno listo, la ropa limpia, la sala ordenada y te vas andando un par de calles mientras él se queda un momento más pues aún es temprano para salir, no te puede llevar porque claro, no coincide la ruta contigo, se desviaría dos calles completas… imposible!.

Son las 2:30 de la tarde, te retrasas pues tienes mucho trabajo, el cual se puede ver por tu desbordante escritorio repleto de papeles, recibes una llamada al celular, no alcanzas a contestar pues está complicado encontrarlo dentro de tu bolso, a los dos minutos vuelve el artefacto a sonar, es él, esta furioso pues no tuviste la amabilidad de contestarle el teléfono, eres una desconsiderada, además que te piensas? Que no van a comer?, a que hora piensas llegar?… eres una inútil, una buena para nada, siempre dejas las cosas al último, porque no te apresuras, no sabes hacer tu trabajo, eres lenta y bruta, una vil escoria que pisa este tan maravilloso mundo. Te muerdes los labios y le dices con voz entre cortada que no tardas, le pides que comprenda pues tienes mucho que hacer, pero si gusta puede calentar algo para él y los niños… Pero que te has creído!!!, vas a hacer lo que tu quieras!!!, seguramente eso me corresponde.. es tu responsabilidad, si no puedes con todo levántate mas temprano floja!. En media hora estoy en casa alcanzas a decir, mas no estas segura de que tu mensaje haya llegado pues escuchase el auricular golpear fuertemente.

Con el ánimo por los suelos, diriges tu pesado cuerpo cargado de preocupaciones, noches sin dormir y mil y una vejaciones hacia ese que en tus sueños considerabas sería tu hogar y ahora parece más bien tu prisión. Apenas abrir la puerta la nena acusa a su hermano pues le cogió la muñeca y se la llenó de chocolate, él se encuentra encerrado en la habitación viendo el televisor, como a él le gusta, se molesta pues no tocas al entrar.. vaya!! Ya era hora!!.

Pones la mesa, sirves los platos y llamas a comer, ves a todos llegar y mas que causarte gusto, te preocupa su reacción.. no, no pudiste cocinarle esos chiles rellenos que él quería, en el mercado no había y tu no podías seguir buscando pues se te hacía tarde, no encontraste mas sitio abierto y tuviste que hacer….. chilaquiles!!!?????? Pero que es esta porquería??, a esto le llamas comida???, yo no se qué haces en todo el día, ni siquiera puedes darnos una comida decente a mi y a tus hijos, eres una estúpida, no aprendes!!!, me largo a tragar fuera. Escuchas la puerta tras de él, tu corazón esta sobresaltado, herido, casi mutilado, los niños se te quedan viendo… no llores mami te dice la pequeña, a mi si me gustan mucho los chilaquiles; las lágrimas bordean tus párpados y una vez mas, aprietas fuertemente los labios para no dejar escapar tu alma en un amargo llanto.

Sabes que él no cambiará, esta historia se repite una y otra vez, las caricias del ayer son solo un recuerdo lejano, el amor y respeto con el que llegaste al altar, se han convertido en miedo y remordimientos.

Hoy mas que ayer, quisieras no despertar mas sabes que los pequeños te necesitan, ves por ellos aunque, tal vez, ni siquiera lo noten.

Hoy mas que ayer, deseas con todas tus fuerzas sentirte la mujer que fuiste, llena de ilusiones por la vida, de retos y de emocionantes travesías.

Hoy mas que ayer, esperas por la noche para que, con la complicidad de la almohada y la oscuridad de la misma tus ojos puedan desbordar esas lagrimas que te queman las entrañas.

Hoy mas que ayer… esperas encontrar, una luz que te permita salir de esa absurda realidad que vives.

Escuchas su llegada, se deja caer pesadamente en la cama, se enfunda en las mantas ocupando el espacio que le toca y un tanto más, te sumerges en tu sueño esperando despertar en otro cuerpo.

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Las palabras octubre 30, 2008

Posted by argosalejandro in prosa.
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Se asoman coquetas con ojos brillantes y piel tersa, buscando cualquier hilo de demencia o quizá conciencia perdida entre el abismo de la inocencia. Ellas que siendo el vehículo idóneo de las ideas se congregan dilapidantes hacia un fin placentero.
Armoniosas voces se dejan percibir en lo mas recóndito de mi ser, gritando con sonidos mudos lo que mi mente desea transmitir; imagenes, colores, olores y sinsabores, todos ellos guardados inconcientemente en alguna fibra que al tocar colocan a todas ellas en órbita perfecta siendo conducto y fin de todo aquello que necesita portar en voz o sentimiento.
Cándidos reflejos del ayer o el hoy que quizá no llegaron a concretarse, momentos o deseos, experiencias o solo ilusiones, todas ellas, conviven y se mimetizan en un solo ente, trasbordando cualquier frontera, cualquier siquiera pensamiento.
Palabras, fieles centinelas del alma que resguardan, palabras que brillan y que suenan a pesar del sometimiento de la conciencia, palabras que fluyen y buscan su caudal, sin importar en lo que desenbocaran, palabras valientes que se enfrentan a cualquiera con el solo hecho de ser y estar.